La inalterable rutina de sentir ver el tiempo pasar.
Estar sentado y ver como la gente se transforma en sombras, sombras que vienen y van, se acercan y se alejan hasta que se quedan en cuerpo presente para la eternidad (en tu mente) o desaparecen en la luz y/o oscuridad.
Sentirse el rey del mundo y a la vez sentirse que uno no es nada ni nadie.